La espondilitis anquilosante (EA) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas, provocando dolor y rigidez. Aunque la causa exacta de la EA sigue siendo desconocida, se entiende que involucra una compleja interacción de factores genéticos y ambientales. Un aspecto del manejo de la EA que ha ganado creciente atención es el papel de la vitamina D. Este nutriente es bien conocido por su importancia en la salud ósea, pero su posible impacto en la inflamación, particularmente en el contexto de la EA, es un área de investigación activa.
La vitamina D es una vitamina liposoluble que el cuerpo puede sintetizar cuando la piel se expone a la luz solar. También se puede obtener de fuentes dietéticas como pescados grasos, alimentos fortificados y suplementos. Una vez en el cuerpo, la vitamina D se convierte en su forma activa, el calcitriol, que luego ejerce varios efectos biológicos. El papel principal de la vitamina D es facilitar la absorción de calcio en el intestino, lo cual es crucial para mantener la salud ósea. Sin embargo, su influencia se extiende más allá del sistema esquelético.
La Conexión Entre la V...
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